Schuster sigue sin saber lo que es ganar fuera de casa en la Champions League y el Madrid encadenó anoche su tercera derrota consecutiva como visitante. Una situación que debe crearle cierta inquietud al técnico alemán del Madrid, que se había acostumbrado a la enorme racha de resultados cosechada por su equipo hasta hace bien poco. Las dudas pueden aparecer ahora, sobre todo tras analizar el partido de anoche que no fue un mal partido de los blancos sino todo lo contrario. Y paradójicamente, perdieron.
Porque el Madrid empezó bien. Haciendo suyo el balón desde el pitido inicial y dificultando el juego de los romanos, muy incómodos sobre el terreno en los primeros compases. Y sólo hubo que esperar ocho minutos para ver el primer tanto, obra de Raúl, tras culminar un gran contragolpe iniciado por Torres y Robben en la banda izquierda.
El 60° tanto de Raúl en la Champions dio la tranquilidad necesaria al Madrid para desplegar su mejor juego. Bien posicionado sobre el campo, con las lineas un poco más avanzadas de lo habitual y muy juntas, los madridistas empezaron a tocar con facilidad, aprovechando su superioridad en el centro del campo, que el Roma regalaba sin disimulo, y buscando las bandas.






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